“Durante 15 años no se creó un solo puesto de trabajo registrado en el sector privado”, dijo el mandatario nacional, fundamentando tal situación en la “incertidumbre jurídica” y la “industria del juicio laboral” que reclaman diversos sectores. Así lo precisó el mandatario, al presentar esta propuesta en la planta bonaerense de Sidersa y enfatizar tanto en la reducción impositiva como en la litigiosidad laboral.
Considerando que “tener una pyme en Argentina se volvió una tarea de alto riesgo”, el presidente detalló que se apunta a recomponer el vínculo entre empleadores y trabajadores, eliminando la “discrecionalidad de los jueces laborales”, otorgando más libertad en la contratación y hasta generar el posible pacto salarial en dólares.
En este contexto, propuso además revisar los convenios colectivos de trabajo para adecuarlos a la realidad productiva actual, donde sindicatos y cámaras puedan “negociar nuevos marcos contractuales”. A su entender, la flexibilidad generará más puestos de trabajo y mejores salarios.
Prometiendo una “revolución productiva sin precedentes”, insistió en la idea de “terminar de una vez y para siempre con la nefasta industria del juicio”, enfrentando a los “caranchos laboralistas que arruinan pymes y empujan a los trabajadores al desempleo”. A su vez, se sumará una reforma tributaria y una mayor apertura comercial.
No obstante, condicionó estos parámetros a las próximas elecciones y “ni bien se constituya el nuevo Congreso”, en virtud de “las decenas de diputados y senadores que La Libertad Avanza va a sumar, pero también porque, más allá de los inadaptados de siempre, hay muchos que comparten este destino de país”.
“La Argentina verá la generación de cientos de miles de nuevos empleos registrados de aquí a 2027. Estamos a la mitad del camino hacia la prosperidad. El esfuerzo que ya hicimos tiene que valer la pena”, cerró.