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La UIA advierte por una nueva caída de la actividad manufacturera en abril

La Unión Industrial Argentina (UIA) subrayó la caída de la actividad manufacturera en el orden del 0,7% interanual y 0,4% mensual en abril, advirtiendo que varios sectores continúan mostrando señales de debilidad, pese al anuncio de reactivación económica y desaceleración de la inflación registrada ese mes.

Los indicadores preliminares del cuarto mes del año reflejaron retrocesos en áreas sensibles como la producción automotriz, el consumo de energía industrial y algunos rubros alimenticios, lo que vuelve a poner en discusión la velocidad y solidez de la recuperación económica, según la entidad. Aunque la baja sea marginal, refleja el continuo descenso en la actividad industrial.

El sector acumula años difíciles, en los que muchas empresas tuvieron que bajar sus persianas y otras bajaron sus rendimientos para poder sobrevivir, según el diagnóstico de la UIA. Si bien el Gobierno sostiene que la economía comenzó a mostrar signos de reactivación luego del ajuste inicial y la salida gradual de restricciones cambiarias, la recuperación aparecería cada vez más heterogénea entre sectores.

Mientras algunas actividades vinculadas al agro, la minería y los servicios financieros muestran mejoras, buena parte de la industria continúa operando con bajos niveles de utilización de capacidad instalada y márgenes ajustados.

 

Caída de la demanda interna, foco de preocupación

Según el relevamiento industrial, el menor consumo afecta especialmente a industrias ligadas al mercado doméstico, como alimentos, textiles, línea blanca y materiales para la construcción. A esto se suma la competencia creciente de productos importados en algunos segmentos manufactureros, un punto que la entidad empresaria viene planteando desde comienzos de año.

La industria automotriz aparece entre los sectores más golpeados. Los datos relevados por la central fabril muestran una reducción en los niveles de producción y patentamientos respecto de meses anteriores, impactados por una demanda todavía moderada y por mayores costos financieros. La actividad lleva una caída acumulada de 18,6% en el primer cuatrimestre del 2026, respecto del mismo período de 2025.

También el consumo energético industrial mostró una desaceleración, un indicador que históricamente funciona como termómetro de la actividad fabril. En paralelo, empresarios industriales advierten que las altas tasas de interés continúan limitando el acceso al crédito productivo y frenan proyectos de inversión. Aunque el Gobierno avanzó recientemente con algunas medidas de alivio fiscal y reducción gradual de retenciones para sectores manufactureros exportadores, en la UIA consideran que todavía hacen falta incentivos más profundos para apuntalar la producción y el empleo.

 

El escenario también genera preocupación en materia laboral

Informes recientes de la entidad mostraron que más de la mitad de las empresas industriales registraron caídas en ventas y producción durante el primer trimestre, mientras crecieron las dificultades financieras y las suspensiones en algunas plantas fabriles. Pese a este panorama, algunos economistas creen que el segundo semestre podría mostrar una mejora gradual si continúa la desaceleración inflacionaria y se consolida cierta recuperación del consumo.

Sin embargo, advierten que la industria será uno de los sectores más sensibles al comportamiento del tipo de cambio, las importaciones y el costo del financiamiento. La advertencia de la UIA vuelve así a reflejar uno de los principales dilemas de la economía argentina en 2026: mientras algunos indicadores macroeconómicos comienzan a estabilizarse, buena parte del aparato productivo todavía no logra recuperar niveles sostenidos de actividad.

En ese contexto, la industria continúa transitando una etapa de fragilidad, marcada por la caída del consumo, el encarecimiento de costos y una recuperación que avanza a distintas velocidades según el sector.

 

 

 

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