El Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) de Brasil resolvió incrementar la mezcla obligatoria de etanol anhidro en las naftas hasta el 32% durante un período inicial de 180 días, con posibilidad de prorrogar la medida. La decisión busca disminuir las importaciones de este recurso, reforzar la seguridad energética frente a la volatilidad internacional del petróleo y ampliar el consumo de un combustible renovable producido localmente.
La medida representa un nuevo paso en una política sostenida por el vecino país durante las últimas décadas. Estudios oficiales estiman que un mayor uso de etanol permitirá evitar millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, impulsar inversiones millonarias y generar miles de nuevos puestos de trabajo, consolidando a este complejo como uno de los pilares de la transición energética brasileña.
En contraste, Argentina mantiene un escenario de mayor cautela. Aunque este año el Gobierno nacional habilitó la posibilidad de elevar voluntariamente la mezcla de bioetanol hasta el 15% en determinadas condiciones, el sector productivo continúa reclamando una actualización integral del marco regulatorio que incremente de manera permanente el porcentaje obligatorio de corte, siguiendo el modelo brasileño.
El pedido es compartido por ingenios azucareros, productores cañeros y gobiernos provinciales de Jujuy, Salta y Tucumán, que consideran que un mayor consumo interno de bioetanol permitiría absorber excedentes de producción, mejorar la rentabilidad del sector y otorgar previsibilidad a una actividad que genera miles de empleos directos e indirectos en el norte argentino. También sostienen que la expansión de los biocombustibles contribuiría a reducir las importaciones de combustibles fósiles y las emisiones contaminantes.
En Jujuy, el planteo volvió a cobrar fuerza durante el inicio de la Zafra 2026 del Ingenio Río Grande de La Mendieta. En esa oportunidad, el vicegobernador Alberto Bernis remarcó la necesidad de acompañar a una actividad estratégica para las economías regionales. Desde Río Grande – La Mendieta, insistieron en la importancia de avanzar en políticas nacionales que promuevan el crecimiento del bioetanol y otorguen mayor competitividad a la agroindustria cañera, en consonancia con el resto de las empresas del NOA.
Para la industria azucarera jujeña, la ampliación del corte obligatorio generaría un círculo virtuoso para toda la cadena productiva. Un mayor destino de caña para la elaboración de bioetanol permitiría reducir la presión sobre el mercado interno del azúcar, estabilizar precios, incentivar nuevas inversiones industriales y ofrecer mayor previsibilidad, tanto a productores independientes como a los ingenios.
A ello se suma el impacto ambiental y la búsqueda de menor huella de carbono, donde los biocombustibles elaborados a partir de caña de azúcar aparecen como una de las alternativas más eficientes para disminuir las emisiones del transporte sin requerir cambios significativos en la infraestructura existente. Precisamente, ese argumento impulsó Brasil para justificar el incremento de la mezcla obligatoria.
En el Congreso, senadores de la región también buscaron instalar el debate para modificar el régimen vigente de biocombustibles, donde legisladores por Jujuy y otras provincias productoras apuntan a elevar los porcentajes de mezcla y brindar reglas más estables para el sector, luego de diversos encuentros con integrantes del ámbito productivo e industrial.
La decisión brasileña vuelve a dejar una señal clara para la región: los biocombustibles ya no son únicamente una política ambiental, sino una herramienta de desarrollo económico, seguridad energética y generación de empleo. Para provincias como Jujuy, donde la caña de azúcar constituye uno de los motores estratégicos de la producción, seguir el camino trazado por Brasil significaría transformar una ventaja competitiva natural en una verdadera política de Estado, capaz de fortalecer a toda la cadena sucroalcoholera y posicionar al NOA como protagonista de la transición energética.