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¿El cooperativismo sigue siendo un buen negocio? Un contador jujeño reflexiona sobre el modelo en el marco de una fecha clave Destacado

Este sábado 4 de julio se conmemora el Día Internacional de las Cooperativas y el Día Nacional del Cooperativismo en Argentina. ¿Son rentables y competitivas en el escenario macroeconómico actual? ¿Qué casos emblemáticos tiene Jujuy? ¿Por qué el enfoque homogéneo es un error? Imperdible análisis del contador Carlos Risco, para Jujuy Económico.

Cada primer sábado de julio, se apunta a que el mundo se detenga a pensar en una de las formas de organización económica más antiguas y, a la vez, más incomprendidas: la cooperativa. Este año, la fecha coincide con un clima económico exigente para cualquier tipo de empresa en Argentina, lo cual reaviva una inquietud clave: ¿Conviene hoy organizarse como cooperativa o el modelo quedó desactualizado frente a la lógica del mercado?

Para el contador público nacional Carlos Risco, la respuesta no admite generalizaciones. "Es un modelo empresarial que puede ser exitoso, rentable, trabajar a gran escala. Todo eso lo puede lograr prestándole atención al cuidado del ambiente y de la comunidad donde funciona la empresa y, principalmente, poniendo a las personas por encima del capital", precisó. No es una declaración de principios sin sustento, sino que para el experto esto "ha sido demostrado histórica y empíricamente", tanto en experiencias globales -multinacionales con formato cooperativo- como en casos nacionales y provinciales.

Un error de base: pensar que "cooperativa" es una sola cosa

Antes de discutir si el modelo es rentable o no, Risco marcó un punto de partida: buena parte de los prejuicios sobre el cooperativismo nacen del desconocimiento de qué es, en rigor, una cooperativa.

"La cooperativa es una organización económica de personas y es una herramienta para desarrollar actividad económica en un grupo. Quien desconoce del tema las confunde con entidades de beneficencia, las típicas ONG, que nada tienen que ver con lo que es el cooperativismo. Las personas se organizan con distintos fines y hay distintas herramientas para esa organización”.

“Solamente desde ese conocimiento después podés entrar a evaluarlas y a compararlas con otras formas de organización de la sociedad, y también para medirlas en términos empresariales”, prosiguió el experto.

Para el contador, esa confusión es la que lleva a evaluar mal el desempeño: no se puede juzgar con la misma vara a una cooperativa tabacalera, a una telefónica y a una de trabajo, porque cada una responde a un universo de personas y a objetivos distintos.

Tres modelos, tres lógicas de negocio

Risco propuso ante Jujuy Económico ordenar el universo cooperativo en tres grandes tipos:

Cooperativas de productores: donde agropecuarios, industriales o artesanos se organizan para comercializar su producción, con o sin valor agregado.

Cooperativas de consumidores: en las que personas comunes se organizan económicamente y donde la empresa cooperativa es la herramienta para lograr los bienes y servicios que hacen a sus necesidades cotidianas.

Cooperativas de trabajo: el grupo estadísticamente más numeroso, donde no suelen hallarse empresas de gran dimensión y los trabajadores se organizan como dueños de un proyecto para producir un bien, generar un servicio y competir en el mercado. Según Risco, éste es el “único formato legal donde se materializa que el trabajador es propietario de los medios de producción en una empresa".

Explicó que, en esta última categoría, compite en el mercado en igualdad de condiciones que cualquier otra empresa: "si logra una buena gestión en su modelo de negocio, logrará trascender y desarrollar al grupo de personas que incluye ese proyecto".

Por tanto, considerar este universo es determinante para evaluar la eficacia, competitividad, rentabilidad de una cooperativa, atendiendo fines y objetivos puntuales de cada proyecto cooperativo.

Los casos que sostienen el argumento: de la Cooperativa de Tabacaleros a las telefónicas del interior

Consultado sobre la vigencia del modelo en Jujuy, Risco recurrió a la trayectoria como principal indicador de éxito, más allá de la rentabilidad coyuntural. Mencionó en primer lugar a la Cooperativa de Tabacaleros de Jujuy, una entidad con décadas de historia que pese a sus "momentos buenos y malos" sigue centralizando gran parte de la producción provincial y exportando a mercados estratégicos como China.

"El sólo hecho de haber trascendido en el tiempo y seguir siendo una entidad que hace que el sector tabacalero esté organizado y tenga poder de negociación, ya es un caso de éxito en sí".

El segundo ejemplo que destacó son las 5 cooperativas telefónicas que aún operan en la provincia y “sobreviven a pesar de todos los embates de la economía argentina y jujeña” en La Quiaca, Yuto, Ledesma, Perico y Palpalá. Recordó que su origen tiene una razón económica concreta: llegaron a brindar el servicio telefónico donde "la empresa común nunca lo iba a lograr", porque no resultaba rentable. El avance tecnológico deterioró el modelo de negocio original pero, según Risco, eso no sacó a estas cooperativas de la cancha.

"Hoy son empresas que todavía están en pie y tienen posibilidades de seguir transformándose, avanzando en tecnología y logrando seguir brindando servicios esenciales".

A estos casos emblemáticos sumó un universo más disperso, con cooperativas de escuelas gestionadas por docentes –principalmente en San Salvador de Jujuy- o por padres –como ocurre en Tilcara, San Pedro y Ledesma, con distinta historia y naturaleza. También figuran cooperativas de productores agropecuarios, y experiencias puntuales en sectores tecnológicos, industriales, profesionales y de salud.

Un capítulo aparte, según Risco, es el de las cooperativas de trabajo proveedoras del Estado en el rubro de la construcción, que ejecutan obras públicas y que a veces están "atadas a la suerte de la política de turno" y a la restricción presupuestaria.

“Hay cooperativas mixtas, que proveen servicios y desarrollan obras de construcción en lo público y lo privado. También están las cooperativas que dependen exclusivamente del presupuesto público pero ese universo es el más alto estadísticamente hablando. Algunas han trascendido en el tiempo, se han capitalizado y hoy son empresas que brindan trabajo a 50 o 100 personas”, detalló.

¿Entonces, conviene o no?

Para Risco, la vara para medir el éxito de una cooperativa no debería ser distinta de la que se usa con cualquier otra empresa. En ese sentido, puso el foco en un dato que suele pasarse por alto: la sola supervivencia en el tiempo ya es un logro. Recordó que los microemprendimientos y las pymes en general tienen una "alta tasa de mortalidad", en gran parte por falta de gestión, y que llegar al quinto año de vida "no es la generalidad de los casos".

Bajo ese lente, cooperativas jujeñas con décadas de trayectoria -atravesando crisis económicas nacionales y provinciales- ya estarían superando el principal obstáculo que enfrenta cualquier modelo empresarial en Argentina, sea cooperativo o no.

La gran pregunta es: ¿Hoy conviene generar una cooperativa o es preferible otro modelo de empresa?

La respuesta: sí conviene, pero de la mano del conocimiento

Risco fue categórico: "Hoy más que nunca es conveniente, desde el punto de vista de los negocios, incluso usar todas las figuras asociativas, principalmente la cooperativa". Aclaró que no es la única figura de este tipo disponible.

En un universo PyME "muy golpeado" por la coyuntura, sostuvo que las experiencias cooperativas permiten desarrollar herramientas tanto para la comercialización como para gestionar de manera más eficiente la compra de insumos necesarios para sostener la actividad.

Sobre las cooperativas de consumo, el contador no dejó margen para la duda: según explicó, organizar económicamente el consumo de bienes y servicios "siempre y en todo contexto" será negocio y una ventaja para las personas. Ahora bien, advirtió que esa ventaja "va de la mano del conocimiento, la educación y la capacitación", a las cuales identificó como la principal razón por la cual estas herramientas todavía no se generan ni se desarrollan con más fuerza.

En el caso de las cooperativas de trabajo, para Risco tienen una ventaja competitiva "muy importante" frente a una empresa común, capaz de plantarle pelea a cualquier otra firma del mercado con una gestión eficiente. Pero esa ventaja está condicionada: solo se potencia si quienes integran el proyecto logran desarrollar "un pensamiento más enfocado en el desarrollo colectivo, en la gestión democrática" y en la solidaridad.

En síntesis, para Risco el cooperativismo sigue siendo un buen negocio hoy: es rentable y competitivo en cualquiera de sus tres formatos, siempre que sea acompañado por gestión profesional, capacitación y un genuino compromiso con la lógica colectiva y democrática, que distingue a este modelo de cualquier empresa tradicional.

Cr. Carlos R. Risco

MP 1.222 – CPCE Jujuy

Asesor y consultor en materia impositiva, contable, laboral y societaria. Dedicado al asesoramiento integral de entidades sin fines de lucro. Docente universitario – UCSE, cátedra Gestión de Pymes. Secretario Técnico – CPCE de Jujuy. Miembro de la Comisión de E.S.F. – F.A.C.P.C.E.

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Modificado por última vez en Domingo, 05 Julio 2026 17:02

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