El evento, realizado en Toronto en el marco de la convención PDAC, dio paso a que autoridades nacionales, provinciales y las principales compañías del sector debatan el rumbo de la industria.
La reunión fue convocada por la Embajada Argentina en Canadá, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con la participación de gobernadores, ministros y CEOs de compañías líderes como Rio Tinto, BHP, Lithium Argentina, Pan American Silver, Glencore y Fortescue, entre otras.
Desde la cámara empresaria destacaron que el encuentro reflejó un “nivel de representatividad política y empresarial” pocas veces visto en el sector, en un contexto donde la minería vuelve a posicionarse como uno de los pilares de crecimiento para el país.
Un nuevo contexto internacional y señales económicas
El debate se dio en un momento clave para la minería global. La transición energética y la electrificación están disparando la demanda de litio, cobre y otros minerales estratégicos, mientras que países productores compiten por atraer capitales de largo plazo.
En ese escenario, el sector observa con atención las señales que emite el gobierno argentino. Según se analizó en el encuentro, “la baja de la inflación, la apertura económica y el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) son vistos como herramientas fundamentales para atraer capitales”, en un país que busca recuperar previsibilidad macroeconómica.
Al mismo tiempo, la agenda económica del gobierno también abre debates hacia adentro de la industria. La discusión sobre reformas laborales, por ejemplo, aparece vinculada a la necesidad de mejorar la competitividad en proyectos intensivos en capital y con ciclos de inversión de varias décadas.
La apuesta a una mesa minera federal
Uno de los principales resultados del encuentro fue la decisión de avanzar hacia una mesa de trabajo ampliada, que integre no sólo a las provincias mineras sino también a aquellas con capacidad industrial para proveer bienes y servicios al sector.
La iniciativa, impulsada junto al CFI, apunta a articular una estrategia nacional que permita generar encadenamientos productivos, empleo y desarrollo tecnológico en todo el país.
Según CAEM, el objetivo es “construir una visión común que permita avanzar hacia un desarrollo integral, articulado entre gobiernos provinciales, Nación y sector privado”, trascendiendo las mesas específicas existentes —como las del litio o el cobre— para integrar a todas las regiones con potencial productivo vinculado a la actividad.
Licencia social: el desafío pendiente
Más allá de las oportunidades económicas, la licencia social volvió a aparecer como uno de los grandes desafíos de la minería argentina.
Durante el encuentro se citó un estudio de Poliarquía que revela la magnitud de la brecha informativa: solo el 20% de la población afirma conocer algo sobre minería y siete de cada diez personas admiten saber poco o nada sobre la actividad.
Por eso, desde el sector remarcan la necesidad de mejorar la comunicación con la sociedad y responder a la pregunta que suele plantearse en las comunidades cercanas a los proyectos: “¿Qué hay para mí?”.
La respuesta, coincidieron empresarios y funcionarios, debe traducirse en beneficios tangibles para los territorios, comenzando por empleo local, desarrollo de proveedores y mejoras en infraestructura.
En el norte argentino
Las provincias del norte volvieron a tener un rol central en el debate. Jujuy, Salta y Catamarca concentran gran parte del desarrollo del litio argentino y avanzan en nuevos proyectos que buscan posicionar al país entre los principales productores globales.
El gobernador por Jujuy, Carlos Sadir, participó del encuentro junto a autoridades de Salta, San Juan, Mendoza y Santa Cruz, en un espacio que reflejó el consenso creciente entre las provincias sobre el potencial de la minería para impulsar el desarrollo regional.
En el caso de Mendoza, por ejemplo, la discusión sobre el avance de la actividad sigue atravesada por fuertes debates sociales y ambientales, mientras que en Salta y Jujuy el desafío pasa por consolidar la expansión de los proyectos y ampliar su impacto en las economías locales.
Infraestructura, cobre y capital humano
Otro de los ejes del encuentro fue la preparación del país para la llegada de grandes proyectos de cobre, considerados clave para la próxima década.
Según se planteó en la mesa, la escala de esas iniciativas exigirá “una inversión masiva en logística, transporte y energía”, además de programas anticipados de capacitación para evitar lo que los especialistas definieron como una “crisis de expectativas” en las comunidades.
La estrategia apunta a que la mano de obra local y las pymes regionales puedan integrarse a la cadena de valor antes de que los proyectos entren en etapa de construcción y operación.
Un consenso político inédito
El encuentro dejó además un mensaje político que el sector considera clave para atraer inversiones.
De acuerdo con CAEM, la Argentina atraviesa “un momento de alineación institucional inédito, con consensos transversales sobre la importancia de aprovechar el potencial minero para generar crecimiento sustentable y desarrollo inclusivo”.
En ese marco, el cierre de la reunión reforzó la idea de que la minería puede convertirse en uno de los motores de la economía argentina en los próximos años, no sólo por su capacidad exportadora sino también por su potencial para generar empleo formal y desarrollo en las regiones.
La minería no es solo una oportunidad económica, sino una herramienta para sacar a miles de personas de la pobreza mediante la generación de empleo genuino y riqueza distribuida en las regiones.