Entre los fundamentos de la iniciativa, los promotores de esta propuesta señalaron que la llegada de la Revolución Verde, con los agroquímicos, “deslumbró a muchos productores por los rápidos resultados obtenidos, cambiando las costumbres sin pensar en las consecuencias que a largo plazo ocurrirían: la degradación del suelo, la contaminación y la aparición de nuevas plagas”. En contrario, se impulsa la acción de los microorganismos, “verdaderos protagonistas en el enriquecimiento de la materia orgánica y la revitalización del suelo”.
Para el sector, los consorcios microbianos locales o regionales desarrollan mejor su potencial ya que están adaptados a las condiciones ambientales propias de la región y pueden ser útiles en ambientes agrícolas, forestales, acuícolas, en la recuperación o corrección de los mismos. Se utilizan como humus sólido, líquido, lixiviado y bioinsumos, según el propósito.
Un ejemplo de esta innovación biotecnológica se ejecuta desde hace dos décadas en PROYAJO, emprendimiento situado en la ciudad de Perico, donde se formuló un bioinsumo (MEj) con un consorcio microbiano obtenido del vermicompostaje de los RS (residuos sólidos de matadero), el cual aplica la sinergia entre el humus sólido y el lixiviado que la empresa produce.
Según explicaron sus impulsores, el humus se aplicó en parcelas de tabaco para contrarrestar los efectos del amarillamiento de las hojas, tarea ejecutada en predios de la Escuela Agrotécnica “R. Hueda”, junto al INTA y PROYAJO.
“Varios productores están aplicando el producto en huertas y cultivos de palta, entre otros. El lixiviado es utilizado para hidroponía por una empresa Jujeña productora y exportadora de hortalizas. El bioinsumo, además, se utiliza para recuperar las aguas que fluyen del matadero, cuyo destino es el riego”, explicó un informe empresario.
Trascendió además que la inocuidad de los bioinsumos depende de la eficiencia del proceso de fermentación por el que fueron elaborados. En el caso del bioinsumo de PROYAJO, una muestra fue enviada a Estados Unidos para su análisis metagenómico, buscando asegurar la inocuidad y confiabilidad.
“La Biotecnología de los microorganismos es la ciencia que debe interesar a todos, ya que estos invisibles están tanto en el suelo como en el cuerpo humano, regulando nuestra salud. Difundir conocimientos es un deber de la ciencia”, finalizó el comunicado privado.