Así trascendió desde el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático provincial, a partir de una consulta de Jujuy Económico. La cartera anticipó que se están analizando los componentes químicos de los denominados "Squeezy Dumplings" y similares, así como mecanismos de descarte seguro y una correcta disposición final (mediante calor extremo u otros procedimientos que garanticen la reducción de material peligroso).
La preocupación surgió luego del anuncio desde la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial de Nación, sobre el retiro de estos juguetes en el mercado argentino. Ello, tras comprobar que los mismos contendrían concentraciones de benceno hasta 4 veces superiores a los límites permitidos por la legislación vigente.
El benceno es una sustancia clasificada como cancerígena, capaz de ingresar al organismo por contacto con la piel o por inhalación, incluso sin que el juguete sea llevado a la boca. Por tanto, tirarlo como un residuo común implicaría que en cualquier momento se rompa y libere compuestos químicos, amenazando a todo ser vivo que tenga contacto con éste.
Las recomendaciones oficiales indican que, en caso de poseer uno de estos productos infantiles importados y de comercialización ilegal en nuestro país (sin datos obligatorios del importador y sin advertencias de seguridad), éste no debe manipularse innecesariamente. Se aconseja colocarlo dentro de una bolsa resistente, cerrarla correctamente e identificarla; y posteriormente, lavarse bien las manos con agua y jabón. En Jujuy se buscaría dar un paso más: asegurar su correcta disposición final a través de un tratamiento diferenciado.
Cabe mencionar que, en distintas provincias, autoridades ya iniciaron inspecciones para retirar estos productos de la venta y reforzar los controles en comercios físicos y plataformas digitales. A escala global, su retiro preventivo fue impulsado desde la Unión Europea y el Reino Unido.