Entre diciembre de 2023 y enero de 2026 la deuda de los argentinos creció tres veces en promedio y por persona, escalando de $337.000 a más de $1.000.000. Así lo precisó un informe de la Fundación Éforo, quien señaló además que en los hogares crece el acceso al crédito, pero cada vez es más difícil cumplir con los compromisos de pago.
El documento señaló que, en los últimos dos años, las personas endeudadas mediante los proveedores no financieros pasaron de 9,5 millones a 11,3 millones, siendo asistidas por entidades como fintech, mutuales y tarjetas no bancarias. A su vez, en el mismo tiempo, el volumen total financiado creció de $3,2 billones a $11,8 billones.
Igualmente, marcó que el sistema de crédito argentino continúa expandiéndose, pero con la señal ascendente de inconsistencia financiera en los hogares argentinos.
Respecto del incremento sostenido de la morosidad, precisó que, en relación con los préstamos otorgados por bancos privados, el incumplimiento se corrió del 4,5% al 10,6%, mientras que en el segmento de proveedores no financieros se ubicó en el 16,2% y las tarjetas no bancarias registraron una mora del 14,5%, siendo “instrumento de financiamiento principal para el consumo”.
Al respecto, la vicepresidenta de Fundación Éforo, Carla Pitiot, dijo que “los datos muestran una realidad ambivalente. Más argentinos acceden al crédito, pero una parte creciente de los hogares lo hace en condiciones cada vez más exigentes y con mayores dificultades para sostener sus compromisos financieros. El aumento simultáneo de la deuda promedio y de la morosidad sugiere que estamos frente a una señal de alerta que merece seguimiento, especialmente en los sectores de menores ingresos”.
El costo del crédito
Mientras las tasas para los préstamos personales en bancos rondaron entre el 70% y el 90% nominal anual en 2025 y comienzos de 2026, en los proveedores no financieros promediaron el 129%, según este informe. Así, se ampliaron las dificultades de pago para quienes tienen menor acceso al sistema bancario tradicional.
A pesar de esta situación, una de las excepciones es que el crédito hipotecario se recuperó de manera significativa, donde el crecimiento real interanual fue superior al 50% y los niveles de mora, considerablemente más bajos que el promedio del sistema.
La Fundación Éforo concluyó que la evolución de estos indicadores refleja una estructura del crédito cada vez más segmentada: mientras el sistema financiero formal exhibe signos de recuperación y expansión en líneas de largo plazo, los sectores más vulnerables concentran mayores niveles de endeudamiento, costos financieros más elevados y crecientes dificultades para cumplir con sus obligaciones.
Por último, sostuvo que la evolución reciente del crédito genera nuevos desafíos para las políticas de inclusión financiera, la protección de los consumidores y la estabilidad económica de mediano plazo.