“Hay una situación que declaró el presidente que es una crisis y un estado de emergencia. Se basa en el plano fiscal, el estado está gastando más de lo que tiene. Parte de las propuestas, refieren a más impuestos y menos gastos entre ellos, el cambio de estructura ministerial, el impuesto a las exportaciones, sobre todo, entre otras medidas” destacó a Jujuy Económico.
Explicó que esto convergiría en estas dos magnitudes de ingreso para que el año que viene haya un equilibrio primario –que significa antes de los servicios de la deuda. “Si uno considera los intereses, estamos pagando con la devaluación y con la suba de la tasa de interés, todavía falta ajustar más del 3% del PBI, más del doble de lo que se anunció, para que el Estado llegue al equilibrio financiero”, expresó el referente académico.
“Otra tensión que existe en el sistema financiero y en el mercado cambiario es el dólar, ha incrementado su valor y el Banco Central está imposibilitado de usar las reservas por el mismo acuerdo con el Fondo Monetario de que se deje flotar el dólar libremente. Pero esto está llevando a niveles de riesgo para la economía”, comentó. A su entender, “se va a pedir un perdón para que se puedan usar reservas y con eso descomprimir el mercado cambiario y también, seguramente van a pedir un refuerzo para tener más dólares”.
Aseguró que el objetivo es tener más dólares, ya que hay que fijarse en la tensión monetaria por las lebacs: “Argentina estuvo emitiendo moneda más de lo que la economía podía digerir y barriendo bajo la alfombra toda esa moneda sobrante en lebacs. Llegó a un punto donde teníamos una deuda de un corto plazo de más de 60 mil millones de dólares y que en algún momento el mercado entró a castigar y no querer renovar”.
“A noviembre la idea es terminar con las lebacs, pero ¿cuál es el riesgo? Soltar muchos pesos a la calle y hay que neutralizar. Se subieron encajes, se tomaron letras del tesoro para sacar pesos. Fundamentalmente se fueron muchos a dólares y le sacaron al Banco Central. Hoy por hoy, de esos 60 mil millones de dólares la situación se redujo a 15 mil millones de dólares por la devaluación, la inflación y por la cancelación de la salida de dólares”, expuso Martínez.
“Mucha moneda y un nivel de actividad estancado se va a precios y genera mayor inflación; si no va a precios va a importaciones. Se necesita un nivel adecuado entre la cantidad de dinero circulante y las transacciones que se realizan para que no haya una presión inflacionaria. Hoy hay inflación porque sobra dinero. Cuando esto ocurre, es súper abundante y vale menos, por eso se devalúa el peso”, acotó el decano.
“Se les está pidiendo un esfuerzo a los exportadores que se va a ir achicando con el tiempo. Hay que ver los subsidios energéticos y si van a seguir dolarizadas las tarifas: este sector se va a ver beneficiado. En cambio, ahorro y salarios se van a ver devaluados”, acotó Martínez atento a las audiencias por este tema previstas en octubre.
“Hay que ser un poco más cautos, no pueden pasar toda la devaluación a las tarifas porque sería un aumento más del doble”.
De igual modo, repasó que los ingresos están relacionados con la actividad, y que si estamos entrando en recesión la proyección de los impuestos que uno recauda generalmente es a la baja. Se realiza un ajuste, pero se corre la meta mientras que los gastos son resistibles a la baja. “Es muy difícil reducir personal y lo estamos viendo en materia de salud, universidades”.
“La solución es del lado político más que nada, porque hay un proceso electoral cercano y las propuestas deben ser serias, orientadas a solucionar y no tanto a perjudicar a otros sectores, como está pasando”.
“La mejor salida -es difícil que se de en este tiempo- es ajustar en crecimiento. Cuando la economía fue creciendo no lo realizamos y hacer un ajuste en recesión agrava la situación, por eso es de esperar un estrés fiscal. Tal vez no sea el último ajuste para llegar al déficit cero o se tolere a un déficit cercano a cero, no hay que ser fundamentalistas” resaltó.
“De cada 100 dólares, 6 hay que pedir prestado afuera, estás expuesto a los vaivenes del mercado internacional. Este año pasó que la reserva federal (la que fija el nivel de tasa) empezó a subir la tasa: es más caro endeudarse. Los acreedores dicen: si alguien debe mucho, va a tener problemas en pagar. Se proyectaba antes de esta devaluación, con todo el ajuste, que se había reducido de 3% a 6 % el desequilibrio”.
“El problema es que hay pagar el financiamiento, el repago de deuda y la fuga de divisas. El mecanismo más fácil es devaluando, la gente no viaja al exterior, es difícil comprar algo importado. Estamos de remate, la Argentina se vuelve barata, pero con un proceso de empobrecimiento” ponderó Javier Martínez.
En este marco, manifestó las particularidades de Jujuy, que tiene comercio de frontera: “esto se revierte, de allá vienen a comprar acá, el turismo se va a beneficiar, un dólar alto permite reactivar procesos como el litio, la siderurgia”.
No obstante, aclaró que ahora, con los sueldos devaluados, el mercado interno se reduce. “La mayoría de las pymes están orientada a este sector. Hay un proceso de reacomodamiento que la está pasando mal y le va a costar un tiempo”.
"Lo que a uno le preocupa es el panorama social, hay variables que se han re-acomodado fuertemente", expresó Martínez.
“La inflación se proyecta en un 42%: los jujeños deben comprar a principio de mes todo lo que puedan, stockearse, porque a fin de mes no lo van a poder hacer".
Aconsejó finalmente no endeudarse, evaluar las decisiones de inversión, e incluso no pagar el mínimo de las tarjetas de crédito, porque hay bancos o entidades financieras cuyas operaciones de este tipo implican pagos desde 120 hasta 200 % de interés.
