En la apertura del 144° período ordinario, el Presidente Javier Milei reivindicó su rumbo económico y de seguridad y anunció reformas para “rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”, a través de un discurso efusivo y con términos como “manga de ladrones” y “kukas”.
En medio de frases directas a la oposición, acusando de “golpistas” y de “defender privilegios” a los integrantes de ese sector, reivindicó la estabilización macroeconómica, el endurecimiento de la seguridad y la agenda aperturista del Gobierno. “Hemos venido a determinar que esta miseria decadente se terminó”, afirmó, y convocó a “abrazar la moral como política de Estado”.
Aseguró que hace “dos años” el país estaba “en crisis terminal” y que su administración evitó “una hiperinflación”, para enseguida celebrar lo que llamó uno de los períodos extraordinarios “más productivos de nuestra historia”. Enumeró como logros “el primer presupuesto sin déficit fiscal en 100 años”, la “ley de inocencia fiscal”, la reforma penal juvenil y la “modernización laboral”, y subrayó la firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea y un entendimiento con Estados Unidos.
“La justicia social es un robo”.
“Ustedes escondían detrás de las causas justas a un montón de delincuentes… me encanta domarlos. Me encanta hacerlos llorar”, fueron algunas de las frases utilizadas por Javier Milei.
En tanto, uno de los momentos de mayor algidez fue cuando el mandatario aseveró que “la justicia social es un robo”.
“Eliminamos en tan sólo 6 meses el déficit cuasifiscal y comenzamos el proceso de recomposición de reservas”, dijo, para insistir en que la inflación “terminó en 2025 en torno al 30%”, y que la actividad “creció 6,6% punta a punta en 2024” y “3,3% en 2025”. Defendió la baja de impuestos y la desregulación como ejes de un “resurgimiento económico”, y atribuyó la turbulencia del último año a un “ataque” opositor y mediático que, según afirmó, buscó “derrocar a este Gobierno” y “costó 25.000 millones de dólares en PBI”.
“El que las hace, las paga”
“Gracias al accionar implacable de la doctora Patricia Bullrich, bajamos la tasa de homicidios en un 17% a nivel nacional, y los homicidios en Rosario en 65%”, sostuvo al repasar su política de seguridad, reivindicando el “protocolo antipiquetes”, la promesa cumplida de “cero piquetes” y sosteniendo que los mismos “pasaron de 9 mil por año a 0”.
También se detuvo en el reordenamiento del gasto social: “Eliminamos las transferencias discrecionales” y “aumentamos las automáticas”, y reivindicó subas de AUH y otras prestaciones.
En el plano judicial, pidió “juicios por jurado” a nivel federal, la profundización del sistema acusatorio y endurecimiento del Código Penal “para poder seguir avanzando en nuestra consigna: el que las hace, las paga”.
“Esta miseria decadente se terminó”
Milei aseguró que el RIGI ya aprobó proyectos “por 25.000 millones de dólares” y que evalúa otros “45.000 millones”, con “32 proyectos en 11 provincias”. Prometió “convertir al RIGI en política de Estado” y “reducir 20% la planta estatal”, medida ya en ejecución. “Hemos realizado más de 14.500 desregulaciones; detrás de cada regulación había un curro, un tongo”, dijo, al elogiar el trabajo del Ministerio de Desregulación.
En transporte y energía, proyectó exportaciones del complejo energético por “50.000 millones de dólares” en 5 años y la “modernización más grande en un siglo” de los ferrocarriles de carga.
Hizo además una defensa cerrada de la apertura comercial y cargó contra lo que llamó el “fetiche industrialista”. Así, cuestionó: “¿acaso les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero 4000 dólares cuando afuera se paga 1400?”, acusando a la “protección” de ser un “robo” que “restringe la libertad” y beneficia a “empresarios prebendarios” y “políticos corruptos”.
“Restringir el comercio es cercenar la libertad de disponer del dinero que una persona se ha ganado con el sudor de su frente”, argumentó, presentando la apertura como un imperativo moral, además de económico.
En el tramo internacional, reivindicó el alineamiento con Estados Unidos y afirmó que, ante un “contexto golpista”, “el gobierno de Donald Trump acudió en ayuda” de la Argentina “para defendernos contra el embate desestabilizador”.
“Es hora de hacer de esto una política de Estado… Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego”, arengó, y habló de construir “el siglo de las Américas”.
“La era de la cooperación global sin brújula moral ha terminado”, dijo, para proponer una “alianza estratégica duradera” en un mundo “de grandes naciones que compiten por cadenas de valor verticales”.
En tanto, el presidente prometió un paquete masivo de iniciativas legislativas: “Cada uno de los ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales; 9 meses ininterrumpidos de reformas que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”.
“Es hora de volver a abrazar la moral como política de Estado. Es nuestra verdadera tarea y nuestro verdadero mandato”, dijo. Y proclamó “el Año de la Grandeza Argentina”.
“Los invito a pensar en sus nombres grabados en piedra, como aquella generación que cambió el destino de nuestra patria. Hagamos grande a la Argentina nuevamente”, finalizó.