Productores avícolas cuestionaron la estrategia sanitaria y reclamaron vacunaciones para evitar una crisis de cara a los casos de influenza aviar en el territorio argentino, advirtiendo sobre la quiebra del sector primario.
Según la Cámara Argentina de Productores Avícolas, sin un plan de vacunación contra la influenza aviar altamente patógena (IAAP) por parte del gobierno nacional, gran parte de la actividad avícola podría quedar comprometida.
La advertencia llega luego de que en las últimas semanas se confirmaran nuevos focos de la enfermedad en establecimientos avícolas y aves de traspatio en distintas regiones del país, entre ellas Buenos Aires, Córdoba y Río Negro.
Los casos, detectados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, obligaron a activar los protocolos sanitarios vigentes, que incluyen el sacrificio total de las aves en los establecimientos afectados para evitar la propagación del virus.
Desde CAPIA sostienen que la estrategia de no vacunar, aplicada durante años para preservar el acceso a mercados internacionales, ya no responde al escenario epidemiológico actual. En ese sentido, la entidad afirmó que “la estrategia de no vacunar ha quedado obsoleta y solo conduce a la quiebra del productor primario”.
El impacto es especialmente fuerte en el sector de producción de huevos, donde un brote obliga a eliminar todas las aves del establecimiento. Esa situación implica la pérdida total del capital productivo de la granja y, según la cámara, sin mecanismos de compensación para los productores afectados.
La entidad también cuestionó el enfoque sanitario actual al considerar que prioriza la preservación de mercados externos por encima del abastecimiento interno. Según los datos difundidos por CAPIA, apenas el 5,25% de la producción avícola argentina se exporta, mientras que el 94,75% se destina al consumo local. Por tanto, el presidente ejecutivo de la cámara, Javier Prida, se refirió puntualmente al dilema que enfrenta el sector.
“Hoy no estamos vacunando y cuando aparece influenza aviar nos cierran los mercados. Y si vacunamos, nos cierran los mercados por vacunar. ¿No vale la pena vacunar y listo?”.
Frente a este escenario, CAPIA propuso avanzar hacia un sistema que combine la vacunación con esquemas de regionalización y compartimentación productiva. La intención es proteger especialmente a las gallinas ponedoras —de ciclo productivo más largo— y, al mismo tiempo, negociar protocolos sanitarios que permitan mantener abiertas las exportaciones desde establecimientos certificados como libres de vacunación.
Fuente: Tendencia de Noticias