La diputada nacional María Inés Zigarán cuestionó el proyecto oficialista destacando la necesidad de una modernización que no sea regresiva. Señaló que la celeridad legislativa, así como la falta de perspectiva de género y el ataque a sectores estratégicos como la cultura y la prensa, dan cuenta de un retroceso y pérdida de derechos.
En el marco del debate parlamentario sobre la denominada Ley de Modernización Laboral, la diputada nacional María Inés Zigarán expresó su preocupación por el impacto de la norma en sectores estratégicos y su falta de adecuación a las realidades del empleo del siglo XXI. Para la legisladora, el proyecto presenta una contradicción de origen: "Se invoca la modernización, pero se omiten las tendencias globales sobre reducción de jornada y regulación de nuevas tecnologías, incurriendo en una regresividad que podría derivar en una alta litigiosidad".
Asimismo, Zigarán cuestionó el tratamiento acelerado en el Plenario de Comisiones, señalando que una reforma de esta magnitud requiere de una discusión y un consenso plural y federal. "La democracia exige el respeto a las minorías y el estudio pormenorizado del impacto en las economías regionales. Legislar sin debate real es un riesgo para la calidad institucional de nuestro país", sostuvo.
La diputada fundamentó su postura en puntos clave que afectan la estructura del mercado de trabajo actual. Por ejemplo, advirtió que la flexibilización horaria y el fraccionamiento de vacaciones impactan directamente en la organización de las tareas de cuidado, profundizando la brecha laboral para las mujeres y las asimetrías de género.
Asimismo, llamó la atención ante el desfinanciamiento del fomento audiovisual y al INCA, señalando que la pérdida de autarquía de estas instituciones no tiene una justificación económica sólida y daña la identidad cultural del país.
De la misma manera, observó que la revisión de los estatutos profesionales de los trabajadores de prensa debilita una pieza clave para la transparencia republicana y la calidad de la democracia.
Finalmente, Zigarán remarcó que cualquier Reforma Laboral debe ser progresiva. "El progreso no puede basarse en la quita de derechos adquiridos ni en la precarización de las trayectorias laborales. Necesitamos una ley que brinde seguridad jurídica a las empresas pero que, sobre todo, no convierta al odio o la confrontación en el eje de la relación laboral", concluyó.