Jujuy económico relevó a diversos comerciantes que expresaron de qué manera los afecta la situación actual. Muchos tratan de mantener precios para no perder ventas, pero esa diferencia toca el bolsillo del emprendedor: sube la materia prima, los impuestos, el combustible y alquileres, pero el salario es el mismo.
Rubros como ser gastronómicos, indumentaria, comerciantes, estéticos remarcaron que las medidas impositivas son brutalmente altas. Los afecta directamente ingresos brutos, impuesto al cheque (dependiendo del rubro), rentas, AFIP.
Todos coincidieron que al pagar tantos impuestos, el Estado se lleva gran parte de lo recaudado. Un micro empresario del rubro alimenticio precisó que le queda un monto menor para cubrir los gastos del día a día y volver a invertir: aseveró que, “dependiendo del nivel de ventas, puede llegar a destinarse el 35%” para la parte impositiva.
Otro dueño de un minimercado dijo: “mantener un empleado en blanco requiere mucho gasto, entre aportes, obra social, feriados, vacaciones. Es lo que corresponde, pero su costo es alto y prefiero atender con mi familia o tratar de tener personal en días específicos de movimiento”.
Este empleador paga una suma de alrededor de $11,081.28. Este monto no va al bolsillo del trabajador, sino es destinado a pagos de impuestos, obra social, aportes y fondo de empleo.
Asimismo, un emprendedor del sector panadero destacó que, además de una presión fiscal importante, enfrenta otro escollo:
“Hay una competencia desleal que es muy grande, acá hay negocios informales que pueden llegar a recaudar aproximadamente $50.000 por mes y que no tienen la misma presión que la nuestra. No contribuyen con la provincia ni generan mano de obra genuina”.
Un empresario recordó que un estudio realizado por OCDE manifestó que Argentina tiene la carga impositiva más alta de trabajo formal, que alcanza el 34, 6% del salario. Excluye el impuesto a las ganancias, que se aplica a los salarios. Por cada 100 pesos que recibe el trabajador, su empleador paga 150 pesos destinados a jubilación, obra social y otros gastos.
“Me preocupa que ya no pienso en producir, en qué comprar, cómo hacerlo mejor o cómo recuperar un cliente, sino en qué tengo que pagar dentro de los días hábiles, prepararme si me toca un feriado largo y que no llegue una boleta de un proveedor” manifestó un comerciante del rubro blanquería.
En cuanto al primer cuatrimestre, denotaron un balance desalentador y “sumamente estresante”. El dólar afecto a los comercios de manera directa e indirecta. Dijeron que tanto en productos de consumo como de limpieza hubo incrementos de hasta el 100%. Cayó la oferta de productos y servicios debido a la inestabilidad económica imperante.
“Respecto de la dólar, esto nos impacta muy negativamente porque tenemos planes de importar máquinas y su costo es elevado”, dijo un empresario gastronómico.
En un centro de estética traer maquinas se tornó imposible. Una balanza, para la parte de nutrición, vale USD 7.500 + IVA.
“Para comprarla en dólares, ingresarla al país, declararla en aduana hay que pagar un canon que implica un gasto nuevamente en pesos de la mitad del valor de la máquina, y recién la puedo tener”.
Este negocio mantuvo la misma cantidad de clientes diarios, no se vio afectado. “Tengo días con 16 clientas promedio; hay bajas por frío, pero no bajo en números económicos” aseguró, explicando su estrategia: “todo sube de manera pareja, luz, agua, gas, alquiler, pero el salario es el mismo. Pero no hay forma de reajustar los precios, porque si no esto cae”.
Muchos esperan que este segundo cuatrimestre sea mejor, pese a pronósticos que anuncian lo contrario. Destacaron la posibilidad de buscar estrategias nuevas para atraer a la clientela con promociones, plan de pagos, entre otros.
En varios comercios jujeños se estila incluso la oferta de un producto con diferentes precios, sea en cuotas, contado efectivo y hasta un arriesgado contado “sin boleta”.