La caída real de la recaudación nacional, la retracción del consumo y el asfixio a las provincias que afecta directamente a Jujuy, según la diputada María Teresa Agostini, desdibuja cualquier alivio próximo para los gobiernos.
La legisladora analizó que las alarmas en los tableros de control de todos los ministerios de hacienda provinciales pasaron del amarillo al “rojo furioso”.
Según los últimos datos oficiales difundidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), la recaudación impositiva nacional sufrió un desplome del 9,5% real en febrero, profundizando una crisis de las finanzas públicas que “ya no tiene red de contención”, dijo Agostini.
En el caso de Jujuy, subrayó que los fondos provenientes de la Coparticipación Federal recibidos en enero experimentaron una variación interanual de -8,3%, caída que se agudiza en febrero con una disminución de -8,7% en términos reales: así, la reducción en el primer bimestre del 2026 fue de -8,5%.
"Esta caída no es un hecho aislado, sino el capítulo más dramático de una tendencia que parece no encontrar piso, ya que es el séptimo mes consecutivo a la baja de los recursos tributarios nacionales y que en los de Coparticipación Federal, para el caso de Jujuy es uno de los más agudos, siendo el cuarto mes consecutivo", señaló la legisladora.
Recordando que "desde julio de 2025 los ingresos del Estado nacional pierden sistemáticamente la carrera contra la inflación”, expuso que tal escenario de recesión y extremadamente complicado en términos de recursos “golpea directamente el corazón del federalismo fiscal”. A ello sumó las estimaciones de marzo: en virtud a estimaciones de recaudación, auguró una caída del -8% de la coparticipación en términos nominales, en relación a febrero 2026.
"La retracción del consumo causa impacto inmediato y sin remedio", aseveró la diputada, agregando que "la masa de fondos que se distribuye automáticamente a las provincias se achica a medida que los impuestos principales pierden fuerza.".
En igual sentido, reflejó que el IVA, “termómetro indiscutible de la actividad económica”, se contrajo un 3,2% real interanual, “lo que desdibuja cualquier expectativa de alivio para los gobernadores”.
"La situación descripta somete a las cuentas provinciales a una tensión extrema", observó la legisladora (FJC). A su entender, con escasos fondos de transferencia automática, el ajuste deja de ser una opción política para convertirse en una “obligación aritmética".
Al respecto, repasó que un informe de ARCA revela que “la sangría de recursos afecta a casi todos los frentes de ingresos”, donde los derechos de exportación se desplomaron un 39,5%, mientras que los de importación retrocedieron un 26,5%; los impuestos internos coparticipados cayeron un 16,4%; y en bienes personales, se registró una baja del 13,5% en términos reales.

"Las cifras actuales no son solo números en una planilla, constituyen una prueba de la rotunda crisis de las finanzas públicas. Con 7 meses de retroceso acumulado, la capacidad de las provincias para sostener servicios básicos, salarios y obra pública se encuentra bajo una presión sin precedentes".