Jueves, 25 Julio 2024

Inversiones y “cuellos de botella”: los temas que preocupan a la industria minera

“Necesitamos condiciones particulares para que estos grandes proyectos de cobre, de litio, de oro, que tenemos en el país se puedan materializar y ser competitivos con respecto a los países de la región”, expresó el vicepresidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, Franco Mignacco. Los desafíos en infraestructura, el RIGI, el interés de grandes mercados y la licencia social fueron ejes abordados ante Jujuy Económico.

“La industria tiene muchos desafíos por delante, la infraestructura es uno de ellos. También los tenemos en materia de recursos humanos, capacitación y entrenamiento; conectividad, desde Internet hasta rutas y vías férreas, electricidad y la materia energética que es sumamente importante para el crecimiento del sector. Son cuestiones que no dependen de un gobierno o de una empresa en particular, sino de políticas a largo plazo donde hay que trabajar con previsibilidad y mucha planificación”, precisó el referente provincial que acompaña la gestión de las empresas del país, como parte de la CAEM.

Asumiendo que las obras de infraestructura son sumamente onerosas y con inversiones de gran magnitud, mencionó la premisa de contemplar los sistemas logísticos, el movimiento de los insumos (que llegan y salen de los proyectos), los centros de transferencias de cargas y los grandes centros de almacenaje. “Tenemos mucha tela para cortar y mucho para recorrer. Eso también va a hacer mucho más competitivo al sector, a medida que vayamos solucionando estos cuellos de botella”, dijo Mignacco.

Repasando junto a Jujuy Económico el último informe del Instituto Fraser, sostuvo que sus resultados “por ahí no son tan acordes a las situaciones reales” y que si bien “Salta tuvo un desarrollo importante y vemos a Jujuy un poco más relegado” nuestra provincia “exporta muchos más minerales que Salta”. Agregó que en Jujuy “se puede hacer minería” con diversas ventajas competitivas respecto a otras provincias y que “hay que ponderar todo”. Recordó que Argentina no puede medirse como un país o distrito minero, ya que por vía constitucional se delega a las provincias la titularidad de los recursos naturales y las decisiones en materia de explotación minera, a diferencia de lo que pasa, por ejemplo, en Perú y Chile. De ahí que el informe Fraser evalúe a provincias como Jujuy, Salta, San Juan, Catamarca, Santa Cruz, “que están motorizando la industria”.

Sobre el interés global en la minería argentina y jujeña, mencionó que “el potencial que hoy tiene el país es enorme, sobre todo en cobre y litio”, siendo minerales críticos para la transición energética. Afirmó que la Unión Europea “muy activa en estos últimos 2 años, ha empezado a mirar con otros ojos a Argentina” y busca “cómo poder cooperar y también subirse a este nuevo mundo”, siguiendo los pasos de países asiáticos que ya vieron esta oportunidad hace años. “Hay interés puntual también de Estados Unidos en este materia, así que es interesante, porque posiciona a Argentina en un lugar estratégico a nivel mundial y es muy bueno para el país, por todos los proyectos que tiene”, aseguró el integrante de la CAEM, quien también preside el Departamento Minero de la UIA.

“Necesitamos grandes inversiones, tenemos que convencer al mundo que no vamos a volver a vulnerar la confianza respecto a las reglas de juego y a las condiciones que muchas veces le hemos puesto a los inversores, y que después no hemos sabido sostenerlas en el tiempo”.

 

El “ABC del sector”

Mignacco insistió con la necesidad de contar con reglas claras y estabilidad “porque las inversiones mineras son de alto capital, en periodos muy largos de recupero” y “un factor de éxito para que un proyecto pueda materializarse y llevarse a cabo, también es muy bajo”. Aseverando que “claramente las condiciones son particulares y distintas a otros sectores productivos”, dijo que el sector ve con buenos ojos la Ley Bases y la creación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones – RIGI.

“Necesitamos condiciones particulares para que estos grandes proyectos de cobre, de litio, de oro, que tenemos en el país se puedan materializar y ser competitivos con respecto a los países de la región”, expuso el empresario.

Cabe mencionar que, según datos de la CAEM, hoy en el país existen sólo 9 minas de oro y plata en producción (2 en Jujuy, 1 en Salta, 1 en San Juan y 5 en Santa Cruz) y los niveles exploratorios no avizoran condiciones favorables para los metales, por lo que urge incentivar o reemplazar a aquellos proyectos que finalizarían en 3 o 4 años.

Al respecto, Mignacco sentenció que las inversiones en proyectos de cobre, las cuales “van desde los 2500 a casi 6 mil millones de dólares, no van a llegar si no tienen condiciones particulares”. En tanto, recordó el desacuerdo del sector respecto a aumentar “la carga fiscal a proyectos que actualmente están esperando en el país y tienen la misma problemática que cualquier proyecto en Argentina”. A su entender, no fue una “buena señal” para el ámbito interno ni internacional la propuesta de incrementar las retenciones: “por un lado estamos ofreciendo un régimen de servicios para que la inversión llegue, y por otro lado estamos castigando a quienes vienen invirtiendo en Argentina desde hace mucho tiempo. Viene de la mano con una Ley de Inversiones Mineras, que también prevé una estabilidad fiscal a 30 años. Esto es parte de cambiar las reglas de juego”.

Así, manifestó que este escenario no es beneficioso “sobre todo para las provincias que tienen proyectos en marcha” y en especial, para aquellos relacionados con el oro y plata, que ya están en los últimos años de vida útil. “Necesitamos incentivos para que sigan explorando y extender los horizontes de estos proyectos, y no seguir aumentándoles la carga fiscal para que tengan una vida más acotada todavía”, enfatizó.

“Argentina tiene una carga fiscal total de las más altas de la región. A la hora de poder competir contra un vecino, caso de Chile o Perú, indefectiblemente nos devalúan por el costo de producir en Argentina, somos de los países más caros”.

 

Articulación estatal y licencia social

Consultado sobre las condiciones y procesos públicos-privados, aspecto analizado constantemente en el ámbito minero, Mignacco sostuvo que “los tiempos del Estado por ahí son tiranos, porque hacen más lentos los procesos de aprobación de los informes de impacto ambiental”.

“Creo que eso también es parte de cuán dinámicas y efectivas son las entidades a cargo de aprobar informes de impacto ambiental, sobre todo en la faz exploratoria; ahí es donde necesitamos mayor celeridad”, subrayó el referente, explicando que es menester generar condiciones para retroalimentar y multiplicar sobre todo la segunda etapa, de explotación.

Finalmente, se refirió a la licencia social como factor clave. “Claramente, en las provincias que han decidido que la minería sea uno de los pilares fundamentales de su matriz productiva, hay un acompañamiento político a las inversiones y un esfuerzo público-privado con las comunidades. Eso depende de cada provincia, y por ahí vemos divergencias entre las provincias”, analizó.

Sin embargo, insistió que se trata de una “materia que el sector minero lo tiene en su ADN” y que “hoy no se conciben proyectos sin tener en cuenta la licencia social, la sustentabilidad, el medio ambiente” y el trabajo en mina siguiendo “estándares internacionales sobre los ODS de Naciones Unidas”.

En el caso de CAEM, acentuó la importancia del programa “Hacia una Minería Sustentable” – HMS (creado por la Asociación Canadiense de Minería) que estipula “protocolos muy rigurosos” en materia de energía, desarrollo social, impacto en las comunidades, manejo del agua, impacto ambiental, atención sobre diques de cola y relaves, entre otros puntos indicados por Mignacco. “Son los mismos protocolos y estándares internacionales que tienen los países top del mundo, como Australia y Canadá, que son los principales productores a nivel mundial”, finalizó.

 

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Modificado por última vez en Lunes, 01 Julio 2024 09:22

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